El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde. Gabriela Mistral
El 26 de noviembre de 1991 por la tarde íbamos, como todos los martes, a hacer la compra en el supermercado.
Salimos a las cuatro y media. Rafael comprobó la hora, porque a las seis teníamos que estar en la consulta del dentista y nos veíamos forzados a ir con cierta prisa.
—Rafael, fijate que niña más guapa. Está sola, sentada en el banco.
—Con este frío, se va a quedar congelada. Me imagino que sus padres no andarán muy lejos.
Seguimos nuestro camino, sin prestar más atención al hecho. La niña estaba abrigada, con una pequeña maleta a su lado. Sus padres estarían llamando por teléfono. No volvimos a pensar en ella.
Terminamos de hacer la compra a las cinco y media. Regresamos a casa un tanto apresurados, cuando…
—¡Rafa, mira!… la niña sigue sentada en la misma postura de antes, no se ha movido. Lleva una hora en el mismo sitio y nadie la ha recogido.
—No nos podemos entretener, vamos con el tiempo justo –argumentó Rafael.
—Lo siento por la cita, pero voy a interesarme por esta niña. Le va a dar algo, ahí quietecita, sin moverse… con este frío.
—Como quieras, la cita es contigo, tú veras…
Me acerqué despacio hasta el banco, para no sobresaltarla.
—¡Hola nena! ¿Qué haces aquí, solita, con este frío?
La niña me miró con sus grandes ojos grises y contestó con toda naturalidad.
—He venido en Auto-Res y estoy esperando que alguien llame a este número de teléfono, para que me recojan.
Desenrrollé el papel, el número estaba incompleto.
—Bonita, en este número no me van a contestar.
Me volvió a mirar, esta vez con ojos suplicantes.
—¡No quiero volver a mi casa!, ¡no quiero volver con mis padres!
Rafael se acercó y llevándome aparte, me advirtió:
—¿Sabes en qué lío nos vamos a meter? ¿Te das cuenta de la envergadura del problema?
—Sí, pero no podemos dejarla ahí sola, hora tras hora, esperando quién sabe qué.
—Voy a subir la compra y llamaré por teléfono al GRUME, una reciente asociación creada para la protección de menores. Mientras tanto, llévala a la cafetería, que meriende y entre en calor. A casa no puede subir, podrían acusarnos de cualquier cosa… ¿De acuerdo?
Tendí la mano a la niña y mansamente se dejó conducir. Entramos en la cafetería y, sentadas frente a un chocolate caliente con bollos, me contó su pequeña e ingenua aventura: tenía ahorrado para comprar un billete y venir a Madrid. Preparó la pequeña maleta por la noche, para que sus padres no la vieran. Por la mañana, había partido sigilosamente.
—¡Quiero ir a cualquier sitio, antes que a mi casa! –me dijo llorosa.
A la media hora se presentaron en la cafetería dos agentes del GRUME, uno de ellos era una mujer joven. Se dirigió hacia la niña, sonriendo. La pequeña se dejó conducir por ella, con una sonrisa en los labios.
Salimos de la cafetería y nos dirigimos a la comisaria. Prestamos declaración y la firmamos. Nos expusieron los pasos que iban a dar a continuación: Avisar a los padres. Llevarla a un centro de acogida. Iniciar un sondeo para ver la situación real de la pequeña. Dependiendo de la decisión del Juez, otorgar la tutela de nuevo a los padres, o no, según procediera.
La niña se despidió de nosotros, muy contenta, dispuesta a irse a un Centro de Acogida. Quedamos en llamar para preguntar cómo había pasado la noche.
Los agentes nos aseguraron que, dado el miedo que tenía la niña a sus padres. La noche la pasaría en el Centro y, a la mañana siguiente, se inciarían los trámites legales.
No había salido el primer rayo de sol, y ya estábamos llamando al GRUME. Nos quedamos asombrados al enterarnos de que a la pequeña se la habían llevado sus padres, esa misma noche.
—¿Cómo puede ocurrir esto?, ¿de qué vale nuestra denuncia?, ¿cómo se devuelve un menor a sus padres, sin haber investigado los hechos? –le grité al agente.
—¡Señora está usted histérica!, fue su respuesta.
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Quiero suponer que las cosas han cambiado.
Sin palabras
Tienes razón, qué se puede decir?
Bien hecho…, son decisiones que pueden acarrear problemas, pero que hubiese pasado si la niña quedaba sola…, pero lo otro, a veces suceden estas cosas que no se entienden, quizás las autoridades y jueces son de otro mundo? O nosotros somo de otro mundo? Bueno, muy buen relato como siempre es un deleite leer tus letras ” Amiga”
Un abrazo para ambos¡
C.
Gracias Cruz. Imagina la desilusión y la rabia que nos produjo, saber que la niña, que confiaba en nosotros, era devuelta, sin más ni más, otra vez a sus padres.
Un abrazo, amigo.
Es muy tierno y responsable el que dejaséis todo para preocuparos por esa pequeña. Espero que realmente la niña no tuviese miedo a sus padres por algo serio, y que fuese una trivialidad por lo que la niña se fue.
Besos.
Nos hubiera gustado pensar así, pero se la notaba el temor en la cara y sus pocas ganas de volver a verlos.
Un abrazo
Las cosas van cambiando. Hoy, servicios sociales investigarían porque se fue esa niña, pero la primera medida seía devolvérsela a sus padres. A veces , por no decir siempre, la administración es demasiado lenta, y otras toma decisiones sin pensar en los niños. Espero que esa niña encontrara la felicidad, aunque me temo que no. Besos
Ana
Yo también me temo lo mismo. Los procesos legales son tan lentos que, casi siempre, llegan demasiado tarde.
Un abrazo
Es muy lamentable, sobre todo porque esto sigue ocurriendo así. ¡¡¡Burrocracia!!!
Cuando vivía sola con mi hijo, vivía en un edificio de apartamentos muy viejo, era lo que podía pagar sin perder otras cosas, recogí a varios niños vecinos a cenar mientras sus padres volvían tardísimo del trabajo.
En aquel entonces, salía con un chico que trabaja en una ong y siempre me decía: No lo vuelvas a hacer, te puedes meter en un lío (lo mismo que te dijo Rafael) pero siempre que llegaba de trabajar con mi hijo pequeño de la mano y veía aquellos niños en el portal, en verano con calor y en invierno con el frío, no podía evitar llevármelos a casa. Eso sí, siempre dejaba una nota bajo la puerta del vecino que correspondiera avisándoles que estaban en mi casa.
Las dos primeras veces sus padres desconfiados me miraban mal, mirada que yo devolvía con más reproche pero las siguientes ocasiones, venían contentos porque sus hijos en nuestra humilde casa, estaban bien acogidos.
Con uno de los vecinos, incluso cambiamos números de teléfono y acordamos el día de la semana que lo tendría yo.
De esto hace tan sólo cuatro o cinco años, no más.
Yo no llamé a nadie, quizá movida por el miedo a que les apartaran de sus padres. Mal hecho, pero en aquel momento, lo sentí así.
Un fuertísimo abrazo.
Hiciste muy bien en ayudarlos y admiro tu postura, pero si hubieses llamado a cualquier servicio oficial ¿para qué?
Otro fuerte abrazo para ti, querida Mensnudum
Qué historia tan terrible. Realmente deberían investigar antes de devolver un niño a sus padres. Luego pasan cosas tremendas y todo el mundo se lamenta cuando no tiene remedio. Un beso.
Es cierto, nos lamentamos, pero la Justicia es lenta y sus servicios lo son más. ¡Pobres de los que estén bajo su tutela!
Un abrazo
Muy mal. No me ha gustado el final. ¿No lo puedes cambiar? Lo digo porque sé que a ti tampoco te gusta. A nadie puede gustarle, sabiendo que es verídico.
Imagino que no volvisteis a saber nada de la niña. Espero que todo fuera bien.
Saludos.
El final a nosotros tampoco nos gustó. Escribimos cartas a los directores de El Mundo y El País, no nos hicieron ningún caso. De la niña no volvimos a saber más.
Un abrazo, Alan.
BUEN DIA QUERIDA COSAS QUE SUCEDEN Y AVECES SIN PODER HACER NADA
QUE TENGAS UN HERMOSO DIA TE DEJO UN VIDEO BESOS
Muchas, demasiadas veces, sin poder hacer nada.
Gracias por tú bonita música.
Un abrazo
Comprendo tu rabia y tu impotencia, Mercedes… después de tener la sensación de haber hecho algo realmente bueno por esa niña, el resultado es realmente desalentador…
¡¡También quiero creer, con todas mis fuerzas, que las cosas hayan cambiado!!
¡Que tengas una semana muy feliz!
Fue rabia e impotencia lo que sentimos. Habíamos tenido en nuestra mano el destino de una niña y, se nos había ido sin dejar rastro.
Gracias Emy, también te deseo una feliz semana.
Que historia más inquietante. Pero tampoco puede saberse por que esa niña no queria volver con sus padres. De todos modos hicisteis lo que podiais que es mucho mas de lo que las demas personas que la vieron hicieron. Entiendo que os haya quedado una pequeña espina. un saludo
Efectivamente, nunca pudimos saber si se trataba de una rabieta, o no, pero me parece imposible que una niña pequeña, sea capaz de marcharse lejos y sola, por una simple discusión.
Nos quedó de ella un recuerdo, que nunca olvidaremos.
Un abrazo
Cuando se hace lo que se puede podemos quedarnos tranquilos aunque a veces el resultado no nos deje satisfechos.
.
Un Abrazo
Siempre te queda un sabor amargo, al comprobar los resultados y te preguntas ¿lo podría haber hecho de otra manera?
Un fuerte abrazo.
ufffffffff.. que terrible.. que impotencia se debe sentir ante algo así!!!!!!!!!1
Impotencia y coraje por no poder hacer nada.
Un abrazo
También yo, en tu lugar, hubiese hecho lo mismo. Confío en que esa niña sea hoy una mujer feliz. Gracias por compartir la historia con nosotros, Mercedes.
Ojalá pudiera tener la certeza de que se siente feliz, donde quiera que se encuentre.
Gracias a ti, Zambullida por tus palabras.
“Niña sentada en un banco”, tu relato tiene título de cuadro.
Ya este título me ha hecho pensar en la soledad y más concretamente en la soledad de un niño. Desgraciadamente, hay muchos niños solos en esta vida ( aunque tengan padres). ¿Recuerdas la canción de “My name is Luca” de Suzanne Vega? Es la BSO para este cuadro.
Tan magníficamente ” pintado” , como siempre.
Abrazos.
My name is Luca en una versión de The Ellas / Luis Tosar ( increíble!) en español.
Eso pretendía, gracias.
Recuerdo la canción, y también recuerdo que me impresionó profundamente.
Gracias por tu comentario, tan gentil, y por esta canción interpretada por un Luis Tosar, que se adapta a todas las experiencias artísticas.
Un fuerte abrazo
Mi Querida amiga Meche debes de sentirte frustrada al saber que la niña se la habían llevado sus padres. Yo también lo sentí… que rabia… confiemos que las cosas se hayan arreglado… un beso y un abrazo…Rub
Me sentí frustrada, con una auténtica ira, que me recorría todo el cuerpo, pensando en lo que podía haber sido y no fue.
Un fuerte abrazo, amigo Rubén.
Una verdadera lastima, sentir que el esfuerzo fue en vano… Ojala que para la pequeña, todo haya salido bien. Sabes, creo que ella hoy será una mujer que quizá se sepa defender, quien sabe. Ojala también hubiera muchas más personas como tu, que se interesaran así como lo hiciste tu ese día, supongo que algo siempre quedará.
Un abrazo.
Hay que ser optimista, pero en verdad no lo tengo nada claro.
Pobres pequeños en manos de adultos inconscientes.
Un fuerte abrazo
Hola Mercedes ,despues de un breve descansito aqui me tienes de nuevo…
Al leer tu relato , siento rabia con las autoridades que no tienen corazón…¿ Qué les costaba investigar primero el motivo por el cuál la pequenita abandono su hogar antes de regresarla de nuevor? Tampoco entiendo a esos padres que dañan sin piedad a su propia sangre…a donde vamos a parar con tanto desamor?
Tú hiciste lo que tenías que hacer y te felicito por ello porque no todo el mundo se detiene a ver que es lo que le sucede al prójimo…más gente como tú necesita el mundo, personas que miren con los ojos del alma…te deseo un bello día , muchas gracias por visitar mi casita virtual, un abrazo enorme
Sí, pero no es un consuelo. Lo bueno sería que todo estuviera dispuesto para facilitar la vida de las personas, sobre todo la de los niños.
Gracias por tus palabras.
Visitaré tu casa siempre que quieras.
Un fuerte abrazo.
Me ha dejado mal sabor, el tema de maltrato me pone mal y más cuando se trata de niños
Si hubiese más gente como tu, que deja de lado sus cosas para interesarse por otro, el mundo sería otra cosa
Saludos.
Sería diferente, es cierto, pero pienso que, tampoco la gente colabora porque quizá se de cuenta de la ineficacia de su gestión.
Aunque, hay que tener poco corazón para no ayudar a un niñ@
Un abrazo
Pero y la niña???? qué final más triste Mer
Me imagino que la niña pensaría: -No se puede confiar en nadie (en ese “nadie” entrábamos nosotros también)
Si vieras la realidad nuestra, verías el dolor de tantos niños, y la impotencia de la mayoría de nosotros.
Hiciste lo correcto, lo que te indicó tu corazón, sin importar que te pudieras perjudicar por hacerlo. Piensa siempre que fué un enojo de niña con sus padres, que con eso lograron ver que estaban equivocados en su educación. Piensa lo mejor, tuvo la suerte la niña de encontrarte.
Un abrazo.
Hasta pronto..
Qué tristeza siento cuando veo el sufrimiento de un niño, me gustaría que pudieran permanecer al margen de todas nuestras miserias.
Un fuerte abrazo, Stella.
El único consuelo es que tú has hecho lo correcto, después…en fin, ve tú a saber realmente que ha pasado y cual era el problema, mejor no darle vueltas, todo lo relacionado con niños desvalidos nos crea ansiedad y sensación de impotencia, mejor no pensar.
El estúpido que te contesto al tlf, eso un imbécil.
Un abrazo.
Fué un estúpido al no comprender, la sensación de impotencia que genera un acto de injusticia. Comprendo que, a lo peor, estos acontecimientos son lo cotidiano, para ellos.
Un fuerte abrazo
No me acordaba de esto…
Cómo siempre muy bien contada, seguro que a la niña le fue bien!
Besos
En el banco de enfrente de nuestro portal, la niña permaneció sentada, al menos, durante una hora.
Gracias y besitos.
Triste situación, triste momento, triste final.
Si esa niña no quería volver con sus padres, por algo sería… Siempre he dicho, que si una pareja no quiere tener hijos, no los tenga. Porque para tenerlos y no tratarlos como se merecen…
Espero que la situación haya cambiado.
Lamento mi ausencia durante estos días, pero estoy mañana, tarde y noche en la facultad, y cuando llego a mi casa, solo tengo ganas de dormir. Espero sacar más tiempo libre para poder leeros…
Es una injusticia que los niños tengan que dar con padres tan poco conscientes de sus deberes y sin cariño que demostrarles.
Un abrazo.
P.D. No te preocupes por el blog. Conseguir tus objetivos es lo primero.
Tu historia me ha dejado sumida en la tristeza y no me hace presagiar nada bueno. Cuando una niña se fuga de su casa, los motivos suelen ser serios. Me desalienta la falta de humanidad de ciertos personas y me llena de ánimos tu buen corazón y él de tu marido.
Un abrazo,
Me imaginaba Anne, que este suceso te iba a producir tristeza, pero tal como lo he contado acaecieron los hechos y a nosotros nos dejo malestar y desasosiego el resultado final. ¿Cual sería el futuro de aquella pobre niña? nos preguntábamos y nos seguimos preguntando.
Un fuerte abrazo
¡Santa Cachucha qué historia!!! No la conocía…Qué bien contada. Supongo que por los 90 todos los asuntos relacionados con la defensa del menor, como los de violencia de género, no estaban tan desarrollados como ahora. De todas maneras…, ante todo, la presunción de inocencia!!
Cualquiera piensa en la inocencia, teniendo delante de ti una niña que se ha marchado de su casa, y sólo tiene miedo a volver.