El trapero
Cuando cada mañana, bajaba a la panadería, recien abierta, a comprar el pan y el olorcillo humeante de las primeras barras horneadas se extendía por la calle; cuando las primeras luces del alba iluminaban la ciudad, aparecían con sus carros tirados por mulas, los traperos.
Tirando de un carro llegaban el trapero y su mujer, a recoger la basura. Venían desde el barrio de Tetuan de las Victorias hasta mi barrio, Chamberí.
Subían por los pisos recogiendo los cubos, que posteriormente vaciaban sobre el carro, limpiando el interior con la mano, hasta dejarlos limpios de restos.
A veces me quedaba mirando, sin poder reprimir un escalofrío, al verlos trabajar. El viento del norte te cortaba la cara y las manos se quedaban heladas. Yo sujetaba las barras, envueltas en papel de periódico y, a través del papel, el calorcillo me las calentaba; pero ellos no tenían nada a su alcance que les ayudara a soportar estas temperaturas.
Orinaban sobre sus dedos inflamados, llenos de sabañones, para librarse del picor que les producían estos.
Yo les saludaba y ella me contestaba diciendo:
—Señorita, ahora mismo subimos por el “calambucho de la mierda”.
Me hacía gracia esa frase, que imaginaba se refería al cubo de basura, y sonreía.
—¡Tengo un “resfriao” que sabe Dios cuándo soltaré!
A continuación se apretaba con dos dedos la nariz y los mocos caían en el alcorque.
—¡Perdone, pero ya le he dicho que estaba fatal!
Mientras el perro, que permanecía atado en los bajos del carro, husmeaba en busca de restos de comida.
El sereno
Cuando ya el farolero había pasado, por las calles, encendiendo los faroles de gas; cuando la sombras hacian acto de presencia…, a la voz de ¡Sereno!, el grito de ¡Va! rasgaba el silencio de la noche.
El fuerte golpeteo del chuzo y el sonido de las llaves se iba escuchando, cada vez más próximo.
Abría la puerta, encendía la luz de la escalera, llamaba al ascensor, y no te metía en la cama porque no le dejabas (como decía mi padre). Era obligado darle una propina recibía del ayuntamiento un sueldo escaso.
Recurríamos a él si necesitábamos algún medicamento de urgencia, y nos acompañaba hasta la farmacia de guardia más próxima.
Si llegaba pasada la hora, cosa poco frecuente, porque teníamos que estar a las diez en casa, te reprendía cariñosamente:
—¡Hoy le toca bronca, señorita… llega quince minutos tarde!
—No se preocupe Antonio, vengo de trabajar y el transporte… ya se sabe.
Tenía trato con todo el barrio y, en más de una ocasión, se quedaba hablando con algún vecino para ponerle en antecedentes de lo sucedido últimamente.
Por este conocimiento exhaustivo que tenían los serenos del vecindario, mi madre me advertía:
“Hay que llegar a las diez en punto, no sólo hay que ser bueno, sino también parecerlo”
Mercedes..yo no viví a los serenos…pero fíjate, que hoy en día en pleno siglo XXI han vuelto los traperos….los que buscan en el cubo de basuras de casa….¡terrible!
Me gustaron tus historias. Un beso y buenas noches
Los traperos siguen revolviendo en las basuras, hoy en día, cuando creíamos que esto había desaparecido de nuestro país.
Un abrazo
Que recuerdos el sereno, el basurero que se anunciaba con una trompetilla, el del camión del hielo pues aun tardaron un poco en llegar las neveras electricas o no estaban al alcance de todos.
Como siempre un placer leerte.
Un abrazo y buenas noches
El sereno, el basurero, el farolero, el cartero, el del hielo y tantos otros que han desaparecido o vuelven otra vez a aparecer.
Un abrazo y muchas gracias por venir.
Que tiempos aquellos, y que personajes. Ya no hay gente asi. Yo no llegué a conocer a los sernos, pero sí a,los recogedores de basura. En mi barrio, venía un camión todos los días a las once de la mañan y todas las mujeres bajaban a la vez con sus cubos, que el hombre vaciaba en la parte posterior. Yo iba con mi madre, era muy pequeña y me llamaba mucho la atención ver a todas las muejres con sus cubos oliendo tan mal. En fin, tiempos pasados…
Besos
Ana
Pero tus recogedores de basura ya tenían camión, los anteriores venían andando tirando de la mula y después volvían a su casa del mismo modo. Un trabajo agotador, sucio y poco recompensado.
Un abrazo, Ana
Yo me acuerdo mucho de los afiladores. Ahora venden sus silbatos y el otro día oí uno. Me trajo muchos recuerdos. Un beso.
El afilador…seguido de sus peculiares notas, salidas de una flauta de pan.
Por mi barrio siguen viniendo, pero en camión y con la palabra y la música grabados.
Un abrazo
Cuando se mira hacia atrás, se toma conciencia de como cambia el día a día, poco a poco, sin darnos cuenta. Yo recuerdo al afilador, al que arreglaba los sillones. Cuando en vacaciones vamos al pueblo, vuelvo a revivir esas “figuras”, olvidadas en las ciudades, pero todavía vivas en pequeños pueblos.
Un beso.
Son personajes que aparecen y si desaparecen, otros toman su lugar, como los clásicos vendedores de collares por las playas, o los que te ofertan DVD, bolsos….
Un abrazo
Yo no viví esa época, todavía no jugaba por el mundo pero seguro que sus recuerdos hacen aparecer más de una sonrisa a quien sí lo vivió.
Besotes!!!
¡Menos mal que no la viviste! Es agradable recordar, pero vivirla no lo era tanto.
Abrazotes, Mens.
Has traído al presente recuerdos que volverán, cada vez que alguien los lea; y para quien no conoce es un descubrimiento de cerca, desde la intimidad, de personajes que una vez existieron en un contexto que tal vez no se repita.
Me gusto mucho Mercedes,
un abrazo.
Lo malo es que se vuelve a repetir de una u otra manera y siempre siendo un signo de miseria.
Gracias Flori, un abrazo
Por cierto, interesante canción
Es curiosa, en la linea de Albert Plá…
Me encanta la figura del sereno; no guardo recuerdos al respecto, pero mi padre me hablaba de él, porque yo los veía en las pelis. Por aquí viene el afilador y el chatarrero; hay oficios que nunca mueren.
Antaño se recurría mucho al papel de periódico. Tengo entendido que es lo que más abriga y hay quien sigue poniéndoselo en el pecho.
Así da gusto empezar la semana, Merceces.
El papel de periódico se lo ponía, sobre todo, los cobradores de autobús porque con el continuo abrir y cerrar de puertas y sin calefacción, se quedaban congelados.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo
De todos los oficios quizás el de sereno sea el que mejor recuerdo ha dejado, cada tiempo tiene sus particularidades.
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Estupendos escritos que me han transportado a otros tiempos.
Un Fuerte Abrazo
Ha dejado buenos recuerdos, porque su presencia nos tranquilizaba a todos, nada que ver con los vigilantes, de hoy en día, que casi te dan miedo.
Mil gracias Joaquín con un fuerte abrazo
Tiempos de ayer Mechita, cosas que el tiempo duro entierra, pero la memoria los rescata del olvido. Gracias por compartirlo, te dejo un abrazo enorme y muchos besos Rub
Gracias por todo Rubén, pero ya quisiéramos que fuera algo que queda en el olvido. Estos personajes vuelven a aparecer y en peores condiciones.
Un fuerte abrazo
¡Que forma más entrañable de recordar esas personas, Mercedes!
He oído mis padres contar historias similares acerca del sereno, y a veces me hubiese gustado que hubiese uno en mi barrio, por aquello de sentirme “protegida” cuando volvía sola, siendo ya de noche.
Me ha hecho mucha gracia esa advertencia de tu madre: “…no sólo hay que ser bueno, sino también parecerlo”.
¡¡Besitos y feliz semana!!
Esa advertencia nos traía por “la calle de la amargura” a mis hermanas y a mi.
Teníamos que despedirnos del novio a tres calles de distancia. No podíamos acercarnos con amigos cerca del portal. Si llegabas tarde del trabajo, vaya, pero si era del cine ¡ni hablar!… en fin una pesadilla.
Un abrazo
La figura del Sereno, aún sin haberla vivido, es como un “mito” que se conoce ( sí o sí).
Y ese Albert Pla! En su estilo”p’allá” como siempre. ; – )
Abrazos.
Es cierto que de alguna manera todos tenéis constancia de su existencia.
Alberto Plá en su estilo más p’allá que p’aca
Un abrazo
P.D. Me pareció curiosa la canción dedicada a los serenos, aunque no salen muy bien parados.
No existían por aquí ni serenos ni traperos.
Gracias por compartir tus recuerdos. Ahora que el final de serlo y parecerlo, ese dicho era igual, por éstos lares.
Un abrazo.
Hasta pronto.
Ese dicho, nos ha perseguido a todas las mujeres de los cinco continentes. ¡Una pesadilla!
Un fuerte abrazo
Mercedes bonito relato, aquí en las épocas de crisis comenzaron los cartoneros, algunos con carros tirados por caballos y otros con un simple carrito que tiran ellos mismos. El sereno en donde vive mi padre sigue pasando hoy día, toca un silbato y así toda la noche.
Lamentablemente en estas épocas de crisis la tecnología y la necesidad de los que no tienen van juntas, por culpa de los malos gobiernos y de la voracidad de los mercados…
Las ilustraciones muy buenas…
Todo como siempre maravilloso.
Un abrazo
C.
Pues aquí han desaparecido los serenos, los traperos, pero han aparecido los cartoneros, los vendedores de baratijas, los de DVD, los, los…. y muchas cosas más.
Como tú dices, los mercados no tiene piedad y los gobernantes están a su servicio.
Gracias Cruz por tus palabras.
Un fuerte abrazo y no dejes de cuidarte.
Yo recuerdo a las lecheras, andaban por toda la ciudad por la mañana cuando ibas a clase las veías traginar vertiendo la leche de una caldereta enorme a otras de diferentes tamaños, midiendo las cantidades para así llevar a cada casa la medida acordada, formaban pequeños grupos, las recuerdo como mujeres activas y animosas, las eliminaron no hace muchos años por cuestiones sanitarias, yo con mis hijos aún tuve lechera, puedo asegurarte que de la lecha que me servian obtenia una nata excelente, de la que tambien hacia mantequilla o menteca, esa sí que era leche entera, lo demás son historias.
Un abrazo.
Lo de las lecheras en mi barrio no lo hemos conocido, teníamos una lechería, con vacas y todo, cerca de casa. Nos servían la leche directamente, o sea: de la teta al consumidor.
Eso si, como tú dices se podía hacer virguerías con la nata.
Me imagino que, ahora mismo, nos dan a probar esa leche y no nos gusta.
Un fuerte abrazo
Volvieron los traperos, y los serenos al menos leí que lo iban a intentar. Los afiladores no llegaron a irse, aunque son claramente personajes de aquella época. A ver si de una vez por todas llegamos al presente…
Saludos.
Al presente o al futuro, porque en este presente nuestro, están apareciendo personajes todavía más miserables (en el buen sentido de la palabra).
Un abrazo
Me has emocionado con tu narración…la pobreza , los trabajos duros y mal pagados siempre han existido , es algo que lamentablemente no cambia con el paso del tiempo.
Muchas gracias por compartir tus recuerdos…feliz día, abrazoe
Es una lacra que arrastra nuestra sociedad, y que no está dispuesta a prescindir de ella.
Gracias a ti, Alma y abrazos.
Conocí a los Serenos, recién llegada a Madrid, me encantaban estos personajes de la noche, los recuerdo amables, con sus llaves tintineantes. Le hacían sentir a una segura, serena???!!!
Tu descripción de los basureros es estremecedora, muy buena, una pintura costumbrista, negra que da escalofrios. Esperemos queno se repitan estas ímagenes tan crueles, aunque bien pensado el tercer mundo está lleno de ellas.
Un fuerte abrazo, querida Mercedes,
Por desgracia Anne, el tercer mundo esta lleno, pero que me dices de nuestro primer mundo… siguen apareciendo este tipo de trabajos sólo que cada día peores.
Otro abrazo para ti, querida amiga.
Qué bonito relato Mer…. si es cierto que eran tiempos difíciles y suena mejor cuando lo lees, pero la figura del sereno me fascina, quizás por ajena
Un beso
Eran tiempos difíciles pero, según estaba escribiendo la pretendida crónica, me di cuenta que ahora hay otros tipos, otras miserias, que se parecen entre si. ¡Una pena!
Un besote
Mi madre me ha contado alguna vez historias de los serenos, y me ha gustado recordarlo. Sin embargo, no había oído hablar de los traperos. Gracias por la información
Gracias por pasarte, se que tienes poco tiempo y es muy de agradecer.
Gracias a ti, un abrazo
el pasado reflejado aquí.. surge cierta nostálgica, va a ser cierto que soy una romanticona y tanto moñas…… me hubiera gustado haber vivido alguna de ellas que solo conozco a través de pelis…. pero siempre he pensado que cada época tiene su propio encanto….
un beso mercedes
No lo dudes cada época tiene su encanto y esta tiene su propio atractivo.
Un beso, gotas de mar.
El afilador y su particular melodía aun se puede escuchar por aca y en ciertas partes existe otro muy famoso por el silbato que utiliza para llamar es el “Camotero” o el imprecindible “Heladero” con su campanilla.
Saludos.
Los heladeros fueron personajes también muy típicos en Madrid, hasta que aparecieron los puestos de helados Frigo o Camy.
Llevaban un carrito blanco y ellos también vestían así. Eran muy pintorescos.
Un abrazo.
Qué interesante poder conocer a semejantes personajes a través de tus relatos… Yo, como mucho, me acuerdo del afilador. Recuerdo que aquella musiquilla que tocaba me producía cierto bienestar…
Besitos
Los sonidos que recuerdas de tu niñez, permanecen imborrables en el tiempo.
Besitos, mio caro.
Vaya qué fuerte lo de los traperos. No conocía su existencia. Y los serenos, también…. vaya control!!! A eso se le llama libertad..
Yo recuerdo, al único sereno que creo haber conocido…. al de la residencia de Cercedilla!!!!
Aún se escucha casi de milagro a algún afilador… por el centro. De esos sí que había cuando era pequeño! Y qué hay de los que recogían papel y cartón para vender al peso… Ejjjem….
Beziz.
Los que recogían papel y cartón se les llama cartoneros y luego estaban los cartoneros infantiles, los que vendían cosas de su cajón en los jardines de la vaguada, los repartidores de propaganda…etc., etc.